Río Azul, Petén


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Río Azul:

Una ciudad perdida en el tiempo

El lugar combina las bellezas del bosque tropical con el misticismo de una cultura milenaria, aunque la falta de recursos no permite que se incluya como destino turístico.

Jorge Jiménez

El titulo de la nota enmarca perfectamente el estado actual de la que un día fue una de las cuidades más esplendorosas del mundo Maya, ya que después de ocho años de terminada la expedición que encabezó el arqueólogo norteamericano Richard Adams, el sitio volvió de su sueño milenario.

En efecto, el completo abandono en el que se encuentra actualmente el lugar, incluso peor de como estaba antes de ser somitida a un doloroso proceso de excavaciones, hace de su futuro la más incierta de las adivinanzas.

Las brechas angostas que los encargados de la zona, machete en mano tratan de mantener abiertas en franca lucha con la naturaleza, son los únicos accesos que desde el puesto de vigilancia, a cinco kilómetros de distanci a, tiene el visitante para llegar a la plaza central.

 

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Hace falta una observación cuidadosa, pues los que a primera vista parecen simples montículos rodeados de espesa vegetación, son los enormes templos de hasta 50 metros de altura. Sobre ellos han crecido muchos árboles, lo que apenas permite observar las crestas de los edifcios y uno que otro escalón de la empinada escalera, sello de las construcciones de nuestros antepasados.

A los cuatro vientos de cada edificio pueden verse las huellas inequivocas de los golpes del guachero, nombre que los arqueólogos dan a los saqueadores, que con piocha y pala han firmado sumarca de destrucción despiadada.

Una vez acomodados los sentimientos, puede comenzar a apreciarse lo que hoy sabemos fue una estación de defensa para el Estado de Tikal, fronterizo con la región del Estado de Calakmul, y que en la actualidad podríamos comprara con los puestos fronterizos entre estados enemigos, en los cuales la seguridad es la principal preocupación, sin descuidar todo lo que pudiera ayudar al intercambio comercial.

Mientras se camina entre los templos, se ven restos de cerámica de los diferentes poríodos de la civilización Maya, piedra obsidiana, algunas labradas como puntas de flechas, cuchillos y cabezas de hachas y otros instrumentos.

Historias de saqueos y daños:

De acuerdo con el arqueólogo del Parque Nacional Tikal, Gustavo Martínez Hidalgo, no hay manera de determinar cuantas piezas han sido extraídas ilegalmente del complejo, porque no se tiene un registro previo de la zona.

Lo que si sabemos es que, por muchos años, las personas que se dedican a la extracción del xate han encontraado estos lugares, los cuales saquean, o bien ayudan a saquear haciendo de guí as para especialistas que se didican al tráfico de objetos prehispánicos, señaló.

En otros casos se han organizado expediciones con expertos, cuyo único objetivo es localizar piezas que son vendidas a coleccinistas tanto nacionales como extranjeros.

  Estos son los que más daño causan al patrimonio, pues por la cantidad de personas e instrumentos que dedican a la búsqueda, abren una gran cantidad de brechas en los templos para encontrar las tumbas, sin importar el daño que puedan causarles.

Por su parte uno de los guardianes del parque Rosendo Cruz asegura que no disponen de los recursos necesarios como para mantener un estricto control del área de reserva. No tenermos armas de fuego, ni equipo de radiocomunicaciones, además la población más cercana se encuentra a dos días en mula de nuestro campamento, relato.

Los guardarrecursos afirman que es una tarea titánica luchar para que las riquezas que aún conserva el lugar no sean saqueadas por los depredadores, quines a menudo merodean las edificaciones en busca de tesoros que puedan se vendidos. Apenas somos cuatro personas para cuidar los casi 200 kilómetros cuadrados de selva, donde se ubica la metrópoli, afirmó.

Mientras tanto la subdirectora del Instituto de Antropología e Historia, Sofía Paredes, dijo que el problema del saqueo en el caso de los xateros de la zona va más allá de un simple robo. Cuando no hay una buena cosecha, muchos campesinos ven como alternativa la búsqueda de piezas precolombinas para hacerse de unos centavitos y así llevar de comer a sus hogares, aseguró.

Subrayó que tal afirmación no es, ni por asomo, una defensa para dichos delitos, pero sí una forma de entender el gran problema socioeconómico que orilla a los individuos a delinquir, así como la necesidad de brindarles fuentes alternas de ingresos como el desarrollo turístico.

En algúnos casos las personas reciclan lo que encuentran para su propio uso, sean vasijas para guardar las tortillas o estelas para fabricar hornos de leña.

La falta de recursos de la institución para destacar más personal y equiparlo mejor, con el fin de prestar un control efectivo, se evidencia aun más debido a los constantes recortes presupuestarios a los que están expuestos.

Saqueos que alertan

A finales de la década de 1970 y principios de 1980, el arqueólogo norteamericano Ian Graham hizo una serie de visitas. En una de éstas, en 1981, encontró a todo un equipo bien organizado de personas en pleno trabajo de extracción ilegal de los tesoros. Al ser notificado, el jefe del Departamento de Monumentos del Instituto de Antropología e Historia inició, en marzo de 1982, una expedición al lugar y se enfrento a tiros con los saqueadores, los cuales luego de la batalla huyeron hacia territorio mexicano, abandonaron incluso los instrumentos de trabajo, pero dejando una estela de destrucción.

A partir de entonces, Adams empezó a coordinar una serie de esfuerzos a lo largo y ancho de Estados Unidos y Canadá, con el fin de recolectar los fondos necesarios para hacer un trabajo profundo de rescate de lo que aún se encontraba en la ciudad.

Fue una benefactora, por medio de la universidad de Winnipeg, Canadá, quién patrocinó la primera de varias expediciones hechas en los siguientes 9 años, y en los cuales se descubrió que la urbe que estaba ranqueada 32 dentro del Estado de Tikal, en realidad era la tercera en importancia.
       
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Historia Antigua
El sitio de Rio Azul perteneció al Estado de Tikal. Por su ubicación en la frontera con el Estado de Calakmul, se cree que fue destinado a convertirse en una fortaleza, extremo que los arqueólogos han comprobado analizando la porción sureste, la cual se encontraba cercada por un sistema de defensa, mezcla de barreras naturales y artificiales.

Por sus lugares limítrofes, este punto era aprovechado en tiempos de paz como un sitio de comercio con otros centros urbanos y comunidades rurales.

Se han encontrado evidencias de que su edificación pudo iniciarse en el período preclásico, unos mil años antes de Cristo, como lo muestra la cerámica. Se supone que fue fundada por alguna de las familias reales que decidió asentarse en la zona.

Aunque no fue sino hasta el clásico tardió, 0-200 años después de Cristo, que alcanzó su principal desarrollo, pues para esa época ya era toda una urbe con unas 750 contrucciones principales y un número no determinado de viviendas.

Estabá dividido en nueve grupos, conectados por calzadas las cuales servían a diferentes propósitos. En el primer conjunto se desarrollaban las ceremonias y en éste hay 5 templos que oscilan entre 20 y 50 metros de altura, asentados sobre 5 plataformas adosadas en un enorme basamento que en conjunto alcanza una altura de 142 metros. Otros dos grupos llegan a 150 y 178 metros, respectivamente.

Los dos complejos más pequeños son de características básicamente residenciales, al noroeste de la ciudad se desarrollaban diversas tareas, en especial aquellas labores artesanales. Los otros grupos también poseían edificios ceremoniales, pero, a la vez, estaban destinados para habitación y otras actividades de tipo comercial y artesanal.

En varias de las tumbas encontradas destacan las descripciones de dioses teotihuacanos y pinturas de esplendorosa belleza que aún hoy día permanecen el lugar.

Historia Contemporanea
Las primeras noticias que se tuvieron respecto la existencia de una ciudad fueron gracias a la exploración petrolera que realizó la compañia norteamericana Sun Oil, entre 1955 y 1965.

El supervisor de los trabajos, Peter Gatling, geólogo de la empresa y aficionado a la arqueología, fue informado por sus subalternos del hallazgo de varios montículos de donde sebresalía lo que parecia ser crestas de fabricación humana, de lo cual informó a las autoridades de la época.

Hacia 1962, invitó al lugar a su amigo y arqueólogo Richard Adams, quíen trazó un mapa inicial de la ciudad e hizo algunas exploraciones en las que pudo constatar de la magnitud del descubrimiento. El sitio fue visitado por algunos estudiosos en las dos décadas posteriores, pero no se realizó ningún proyecto formal con el fin de recabar mayor información.

 
Un potencial Turístico desperdiciado

Rio Azul es un potencial turístico desperdiciado, ya que a solamente cuatro kilómetros del lugar se encuentra el puesto fronterizo mexicano, hasta donde llega una carretera asfaltada. La cercania de los principales centros turísticos de la Península de Yucatán, es un buen atractivo para la gran cantidad de visitantes que de todas partes del mundo llegan al vencino del norte, muchos de los cuales se asoman hasta la frontera y saben de la existencia del sitio, pero no pueden entrar en el pais, porque no hay un puesto migratorio, explicó el administrador del Parque Nacional Tikal.

Subrayó que tampoco existe una carretera de acceso por el sur, pues por el momento sólo hay brechas que se cierran con el crecimiento de la vegetación, o se inundan con la llegada de la estación lluviosa.

Destacó que el complejo pudiera servir de descarga para el gran flujo de visitantes a Tikal, si tan solo se le dotara de la infraestructura necesaria para el efecto, a la vez de brindar de fuentes de trabajo a las poblaciones de la zona.

Por su parte el arqueólogo Gustavo Martínez Hidalgo, aclaró que la habilitación de las estructuras, que serían de gran atractivo, deberia ser una prioridad para que a la vez de lograr la captación de divisas, se le brinde la protección y el mantenimiento adecuados. El eterno problema es la falta de recursos, pues, para citar un ejemplo, la restauración del templo V lleva ya 5 años de estarse haciendo, con un presupuesto millonario, termino.
 
Tomado de artículo publicado en Siglo XXI el 12/03/2000

Reserva Natural

Piden facilitar acceso turístico hacia Río Azul

La necesidad de que el país tenga un acceso frontesizo en la zona de Río Azul, Petén, para que los recursos turístiicos de la región sean explotados, expuso ayer la directora del Departamento de Monumentos del Instituto de Antropología e Historia.

En ese sitio hay un potencial inmenso, pues quienes visitan la península de Yucatán (México) Fácilmente pueden ser captados para el noreste del Petén, lo cual generaría gran cantidad de empleos, y así aliviar la explotación de los recursos naturales y el saqueo del patrimonio, señaló.

Agregó que a la mayoría del turismo le agrada la idea de conocer santuarios naturales que le garanticen que su viaje se convertirá en toda una aventura, ofreciendoles una travesía ecoturística, lo que está muy de moda en otroa países.

Por aparte, Raúl Rivera, de la Gobernación Departamental de Petén, aseguró que se tiene proyectado solicitar algunos puestos de control fronterizo en el sector, los cuales no sólo servirán para captar excursionistas, sino ayudarán al intercambio comercial entre Guatemala y México.

Hay poblaciones limítrofes que tienen más facilidad para vender productos a sus vecinos, pues se sitúan a pocos kilómetros de ellos, lo cual es más práctico que llevar las mercaderías hasta la cabecera departamental, aseguró.

Asimismo, Miguel Cuevas, delegado migratorio, detalló que son las autoridades locales las que deben gestionar la instalación de un puesto fronterizo, aunque afirmó que el costo varía dependiendo del tamaño de éste, el cual se calcula con base en el flujo de personas.

Cerca de la frontera

El sitio arqueológico Río Azul se encuentra ubicado a 80 kilómetros de Uaxactún y a 103 de Tikal.

Estos dos últimos lugares están separados por una carretera de terracería, de dificil acceso durante la estación lluviosa.

Sin embargo, Río Azul sólo se sitúa a cuatro kilómetros de la frontera mexicana, hasta donde llega un camino asfaltado que comunica a los centros turísticos más importantes de la península de Yucatán, una de las zonas más visitadas del mundo.

   
Tomado de artículo publicado en Siglo XXI el 15/03/2000