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Sagrado templo verde Sierra del Lacandón - Parque cumple hoy 11 años de haber sido declarado área protegida |
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| Por Lucy
Calderón y Gustavo Montenegro
Su altar mayor son los cerros, donde los ecos de los monos aulladores rebotan entre los troncos y nos estremecen. Una línea caprichosa marca su límite sur y al oeste. En el mapa es solo una rayita, pero en la vida real es el río Usumacinta, que permanentemente murmura una oración o una súplica, mientras sobre él vuelan dos guacamayas, ajenas a cualquier división fronteriza. * Selva virgen de los ríos El Parque Nacional Sierra del Lacandón es un área protegida de 202 mil hectáreas. Es la segunda de mayor tamaño en Guatemala, superada sólo por el Parque Laguna del Tigre. Cuenta con una gran extensión de selva virgen y fue declarada zona núcleo por el Congreso de la República. "La reserva fue establecida el 30 de enero de 1990, pero al principio fue lo que se llamó un parque de papel, o sea una zona protegida que únicamente existía en el mapa, ya que no había acciones concretas para preservarla", explica Marie Claire Paiz, bióloga y actual directora del parque. Desde 1996, el Consejo Nacional de Areas Protegidas, Conap, realizó esfuerzos, pero fue hace dos años que Defensores de la Naturaleza se hizo cargo de la coadministración de dicha área. Una de las mayores dificultades ha sido el acelerado crecimiento de la población en el área norte |
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y este del parque, a causa de la construcción de la carretera hacia El Naranjo. Muchas de esas comunidades ya han sido reubicadas en otros terrenos fuera de la reserva, pero al momento de escribir este reportaje, había un grupo de pobladores que se resistía a abandonar la zona protegida, donde ya han causado estragos ecológicos: incendios por rozas fuera de control, introducción de animales domésticos, contaminación por basura y aguas negras. * El hogar de todos Al Usumacinta se llega después de 130 kilómetros de carretera desde Ciudad Flores. De la aldea Bethel hasta la estación de vigilancia ecológica más distante -Piedras Negras-, hay que recorrer unos 80 kilómetros. En ese recorrido se puede observar águilas, halcones, guacamayas, pericas, garzas. Especies animales en peligro de extinción también encuentran en esta reserva un hogar seguro, tal como el venado de cola blanca, 'coche de monte' y varias especies de monos. "También se realizan conteos constantes de aves y de mamíferos, y hemos descubierto |
que en Sierra del Lacandón hay una de las mayores concentraciones de jaguares de Guatemala", explica la bióloga Paiz. El mismo río es el hábitat de una gran variedad de peces, algunos de gran tamaño. "Aquí hay unos de 50 libras y más", cuenta Oscar Orellana, el guarda recursos, uno de los guías de la expedición. Especialmente emocionante es ver al cocodrilo de la fotografía, ya que a los dos disparos -de cámara- se lanzó al agua, asustado por el ruido. La riqueza de especies vegetales y forestales es evidente, sobre todo porque se ha eliminado la extracción de hojas de "xate" -utilizadas para decorar- en la zona intangible, lo cual ha reducido la presencia humana del lado de Guatemala. Ojalá que viva mucho tiempo. Desafortunadamente en el país las áreas protegidas no siempre cuentan con los recursos necesarios para su buen manejo. "Hay poco interés tanto gubernamental como de la sociedad civil por apoyar la conservación de las zonas naturales", indica Paiz. |
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| Publicado en Prensa Libre, enero 2001 | |||